Inditex y el textil gallego se vuelcan en la fabricación de mascarillas y batas


En la fábrica de Jevaso en Arteixo comenzaron a coserse esta mañana mascarillas y batas de protección para los sanitarios. Ante la crisis del coronavirus, la industria gallega empieza a reinventarse para producir bienes que Galicia tenía que importar desde otros lugares. Jevaso ha sido la primera en ponerse manos a la obra, pero unas 25 compañías se están organizando ya a través del Clúster del Textil (Cointega) y la Xunta para poder paliar el desabastecimiento de material de protección que sufren los hospitales y los centros de mayores. El gigante de la moda Inditex es una de ellas.

«Hemos recibido una avalancha de empresas queriendo ayudar, incluso particulares que tienen máquina de coser en casa se han ofrecido», explica Alberto Rocha, secretario general de Cointega. Con la economía globalizada, el principal problema es encontrar los tejidos homologados para que los trajes de protección sean seguros. Tampoco se fabrican en Galicia. Una de las empresas asociadas de Cointega, la de mayor músculo, se ha encargado de localizar la materia prima. «Inditex ha conseguido gran cantidad de telas, ahora estamos organizando para almacenar y distribuir el material», indica Rocha. La idea es que en un primer momento sea Jevaso, el mayor operador logístico de Galicia, que ha crecido a la sombra de Inditex, el que almacene los tejidos para distribuirlos entre el resto de talleres.

En Jevaso han ido iniciando ya la producción por su cuenta. «La semana pasada un hospital de Ferrol se puso en contacto con nosotros y nos pidieron si podíamos colaborar», explica Marta Vázquez, responsable de diseño y fabricación de la firma de Arteixo. Después de conseguir los materiales, estuvieron organizando la fábrica para que las máquinas arrancaran. Esta mañana empezó la producción. Vázquez explica que todavía es pronto para calcular cuántas unidades podrían salir de la fábrica, pero ya tienen las primeras estimaciones. Pueden producir una mascarilla en un intervalo de tiempo de entre 90 y 120 segundos y una bata entre 210 y 240 segundos. Por el momento toda la actividad la realizan de forma desinteresada y no han estudiado si en el futuro se acogerán a algunas de las ayudas anunciadas por el presidente de la Xunta. La semana pasada, Feijóo explicaba que la autonomía financiará con 10 millones a empresas que reestructuren actividad y fabriquen material sanitario.

El secretario general de Cointega, Alberto Rocha, explica que el textil gallego trabajará de forma coordinada con las administraciones. El Gobierno central y la Xunta serán los encargados de determinar qué producción es necesaria y a dónde debe destinarse de forma prioritaria. Su interlocutor será el Instituto Galego de Promoción Económica (Igape). El cluster del textil asumirá directamente la identificación, clasificación y coordinación con los distintos productores, que en los últimos días de forma espontánea ya se habían ofrecido para colaborar. Cointega ya ha distribuido entre las empresas las fichas de los productos más necesarios (mascarillas, batas, delantales y tejidos especiales). Incluso los tejidos alternativos que serían válidos si no es posible conseguir material homologado.

Impresión 3D

Además del textil, desde el otro motor de la economía gallega, la automoción, también se preparan para producir material sanitario. El cluster Ceaga ha localizado a varias empresas que fabrican componentes para coches a través de impresión en 3D que podrían empezar a reorientar su actividad para frenar la expansión del coronavirus. Una de ellas es Inmake, situada en el polígono de Valladares en Vigo. Su director general, Andrés Vaquero, explica que todavía están a la espera de que el Ministerio les dé el visto bueno para poder empezar a producir válvulas para respiradores. Estas piezas son productos desechables por lo que también tienen una gran demanda. Además de Inmake colaboran en el proyecto las compañías Lupeon y Nort3D.

«Nosotros empezamos a ver la posibilidad de reorientar la producción el pasado jueves, justo antes de que se decretase el estado de alarma», explica Vaquero. Desde Italia, les llegaban noticias de que empresas de impresión en 3D fabricaban estas válvulas y se pusieron a estudiar si sería posible reproducirlas en su factoría. «Este lunes nos llamaron ya del Ceaga para ver si estábamos dispuestos a colaborar», indica el director general de Inmake. Sólo su factoría, explica, podría producir entre 400-500 válvulas diarias y por el momento disponen de material para seguir funcionando durante un mes. Pero la tarea no es sencilla. «Hay muchos modelos de respiradores y cada uno usa un tipo de válvula», indica Vaquero. Esperan que las administraciones les autoricen para producir y también que se les indiquen cuáles son exacatamente las necesidades.

Desde Orense también aprovechan la tecnología 3D, en este casos para la fabricación de máscaras protectoras de plástico. Apoyados por el centro municipal de innovación La Molinera, unas 23 personas con impresora propia han empezado a fabricarlas en sus domicilios. «Acabamos de empezar y llevamos ya entre 150-200 pantallas», indica Telmo López, profesor de la Molinera. Se distribuirán entre el personal sanitario de la ciudad y los grupos de riesgo.

Noticia publicada por el diario ABC